¿Sabías que #lavieenROS empezó en un pequeño taller de muebles en Artesa de Segre hace más de 90 años? Así empieza la historia de ROS. En 1933, Josep Ros Puigpinós puso en marcha un taller artesanal de carpintería y ebanistería con una sola máquina universal, las herramientas más básicas y una idea muy clara: construir futuro a partir de la madera.
Con el paso del tiempo, aquella semilla familiar ha seguido creciendo y hoy, ya en tercera generación, ROS destaca también por ser una PYME Innovadora.
Hablar de los orígenes de ROS es hablar de oficio, de constancia y de arraigo al territorio. La historia de la marca nace en Artesa de Segre, en Lleida, y ese punto de partida sigue formando parte de su identidad.
El origen de ROS está en Artesa de Segre
Porque no se trata solo de dónde empezó todo. Se trata de una manera de hacer las cosas basada en la cercanía, el cuidado y la voluntad de seguir avanzando sin perder la esencia.
De una cama a la primera fabricación en serie
Los comienzos no fueron fáciles. En plena posguerra, mientras Josep Ros estaba fabricando una cama, recibió la visita de un representante. Entre los dos acordaron que fabricaría cinco iguales para una siguiente visita.
Aquella decisión marcó la primera fabricación en serie de ROS. Después llegaron el armario y las mesitas, y el taller empezó a crecer con la incorporación de más operarios.
Una empresa familiar con visión de futuro
En 1960, Ramon Ros se incorporó al negocio familiar con la voluntad firme de hacerlo crecer. En esa etapa, ROS ya vendía en Huesca, Barcelona y Girona, y él mismo dibujó el primer logotipo de la empresa, con una cama en el centro como símbolo de aquel producto que cambió el rumbo del negocio.
Más adelante, en los años 70, Maria Rosa Gené, se sumó al proyecto como Directora Comercial, en un momento clave en el que el pequeño taller ya se había convertido en una empresa orientada a la fabricación industrial. Un hito más de la historia de ROS.
Crecer, modernizarse y seguir evolucionando
Durante los años 80, ROS inauguró nuevas instalaciones de 4.500 m², impulsó la informatización del trabajo y avanzó en la modernización de la empresa. Además, amplió su presencia comercial a todo el país.
Más adelante, en los años 2000, la marca volvió a diferenciarse con una apuesta muy clara por la flexibilidad, la fabricación según pedido, la personalización y la adaptación a los gustos de cada cliente. Esa visión llevó a ampliar sus instalaciones hasta los 35.000 m².
La tercera generación y una forma propia de innovar
En 2010, Enric Ros, tercera generación y actual gerente, impulsó una nueva etapa basada en el trabajo en equipo, la tecnología avanzada, el I+D y la definición de un modelo propio.
Un modelo pensado para sumar a proveedores, clientes, trabajadores y colaboradores con un mismo objetivo: aportar innovación, valor y rentabilidad al mercado. Esa forma de entender la empresa ayuda a explicar muy bien la ROS de hoy: una marca con raíces sólidas y, al mismo tiempo, con una mirada muy clara hacia el futuro.
De 1933 a #lavieenROS
En 2018, ROS celebró sus 85 años de historia y abrió una nueva etapa de marca en la historia de ROS con el universo La vie en ROS.
Después, en 2021, reforzó su apuesta por la sostenibilidad con la instalación de 2.500 placas solares para generar energía renovable. Y en octubre de 2025, ROS fue reconocida con el Sello de PYME Innovadora, otorgado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.
Más de 90 años después, la historia de ROS sigue
La historia de ROS no se explica solo con fechas. Se entiende también en su manera de trabajar, en su capacidad para reinventarse y en esa mezcla entre oficio, diseño e innovación que la ha acompañado durante décadas.
Lo que empezó en un pequeño taller de Artesa de Segre sigue creciendo hoy desde una idea muy reconocible: crear muebles con personalidad, pensados para acompañar la vida real y para hacer cada hogar un poco más suyo.