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¿Pero... y que es la melamina?
29/12/2010

¿Pero... y que es la melamina?

Hace algún tiempo, Ramón Ros, el actual presidente del grupo Ros nos habló sobre este tema:

Buena pregunta, ya que en el mercado hay ciertamente mucha desinformación; unos la llaman “chapa sintética”; otros, plástico; otros, chapa industrial; otros, papel, etc. Esto me lleva a desempolvar una vieja idea de escribir unas opiniones - debidamente contrastadas con expertos - para intentar aclarar definiciones de diferentes productos hoy utilizados, a la vez que rememorar alguno de los más antiguos que ya no se utilizan, o que en nuestra empresa se usan en menor volumen.

Empecemos pues, hablando de la MELAMINA.
Según el diccionario, es una sustancia cristalina incolora que cristaliza en el sistema monoclínico y es poco soluble en agua y en disolventes orgánicos. Se utiliza principalmente y en combinación con el formaldehido, para la obtención de las resinas aminicas. Por lo tanto podemos decir que LA MELAMINA ES UNA RESINA INCOLORA.

Lógicamente, en la empresa entendemos por “melamina” al tablero aglomerado de partículas de madera recubierto con un papel por ambas caras, que a su vez, está impregnado en la resina llamada “melamina”.
Para obtener lo que nosotros llamamos “tablero de melamina”, se toma un rollo de papel previamente impreso con la textura y color de la madera que nos interese, y se introduce por inmersión, dentro de unos depósitos de resina de melamina ( a esta operación, que es totalmente automática, se le denomina impregnación), y con la misma se deposita en el papel, alrededor del 10 % de su peso, que oscila entre 60 y 120 gramos por m².
Una vez obtenido el papel impregnado, se procede al “prensado”. Para ello se toman 2 hojas de papel impregnado, secas, se colocan una a cada lado del tablero aglomerado de partículas, ( u otros) y se introduce todo ello sin cola, en una prensa de baja presión ( sobre 200 bar) y alta temperatura, (entre 180 y 200º) durante 20 segundos. Con esta operación lo que se consigue es “derretir” en parte la resina impregnada en el papel y formar por tanto un solo cuerpo entre el papel, la resina y el soporte ( que en este caso hemos dicho que es el tablero de partículas).
Es importante observar que no encolamos el papel al tablero, si no que como hemos dicho, al transmitir por calor la resina desde el papel al aglomerado, formamos un solo cuerpo con los dos elementos, por lo cual es imposible de “desncolar”.
Los acabados: poro, brillo, mate, rugoso, u otros que observamos en las superficies de los tableros de melamina, se consiguen con los platos de las prensas antes descritas, y también con mas o menos presión y temperatura.
Hemos dicho que el soporte o “interior” de los tableros de melamina que usamos habitualmente, es de aglomerado de particulas, pero puede ser de otros muchos productos que describiremos en otra ocasión.