Noticia
Día internacional de la infancia
23/11/2010

Día internacional de la infancia

El pasado sabado día 20 fue el dia internacional de la infancia.

HACE pocos días conocíamos el contenido de un informe en el que Unicef advertía de la existencia de unos dos millones de niños que viven en riesgo de pobreza relativa, en hogares donde no se pasa hambre, pero existe mayor riesgo de padecer malnutrición.
No voy a reproducir el informe porque no es necesario entrar en detalles para cerciorarse del alcance de una situación que mueve a la reflexión e invita a ponderar los logros
conseguidos desde que, en 1959, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobara la Declaración sobre los Derechos del Niño.
Con motivo del Día Mundial de la Infancia, el pasado día 20, y aun a sabiendas de que son muchos los avances operados en materia de protección de la niñez, es buen momento para reparar en todos esos niños/as cuyas oportunidades de desarrollo integral no son equiparables a las de aquellos otros que, ajenos a privaciones inasumibles, disfrutan plenamente de sus derechos.
Derechos que, como la educación universal, sitúan a unos y otros en un teórico plano de igualdad que la realidad rompe con, en este caso, una acusada tendencia al fracaso escolar, al abandono prematuro del sistema educativo. Insisto, no pasan hambre y van a la escuela, pero pueden sufrir anemia y perder el tren de la formación.
La actuación de las diferentes administraciones y organizaciones no gubernamentales ha resultado insuficiente para garantizar, a nivel planetario, el respeto a los derechos fundamentales del niño. No son pocos los lugares del mundo donde, por razones de distinta índole, demandas tan básicas como los citadas carecen de virtualidad.
Bien es verdad que esa quiebra, esa falta de equidad en la atención a los derechos elementales de la infancia no existe en nuestro entorno más cercano. Ello no es óbice para que, ya sea por razones estructurales o meramente coyunturales, la crisis que padecemos esté emergiendo y pasando factura a un porcentaje de menores hasta hace poco bien cubiertos.
El informe de Unicef se hace eco también de esta otra realidad, de esos niños/as que no están allá, perdidos en la distancia, sino aquí, en los barrios y vecindarios de nuestros pueblos y ciudades, en las escuelas y aulas de nuestros hijos, en la mirada crítica de todo aquel que quiera observar la brecha abierta entre los sectores más y menos favorecidos de la sociedad.
Luchar por minorar la grieta, por poner en práctica políticas efectivas de empleo, inserción social y ayudas a familias en riesgos de exclusión es tarea de todos en general y de las administraciones en particular. Todo ello bien aplicado debería conducirnos de nuevo a la equidad, a la igualdad de oportunidades, a la restauración de un principio a todas luces irrenunciable.
No es cuestión de alarmar, porque los derechos universales de la infancia están asegurados tanto a nivel estatal como foral, pero la coyuntura social exige esfuerzos y compromisos como los de las ONG, a cuyos voluntarios quiero reconocer su valiosa aportación en pro de una sociedad más justa y solidaria.
Eficacia y eficiencia, compromiso y obligación. Esa es la pelea a la que, en aras a una drástica reducción de ese importantísimo número de hogares en riesgo de pobreza relativa, estamos todos compelidos.
Fuente: Elena Torres Miranda Noticias de Navarra.